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El coronavirus coloca a los trabajadores de UM bajo riesgo financiero y de salud

Para un miembro del personal de limpieza de la Universidad de Miami, sobrevivir a la pandemia de coronavirus significa elegir entre la vida y continuar recibiendo su salario.

Preocupada por varias condiciones crónicas, la trabajadora, que solicitó permanecer en anonimato para proteger su trabajo, dijo que su médico le dijo en abril que debería evitar el contacto con el público debido al coronavirus.

“Tengo que quedarme en casa. De lo contrario, podría morir,” dijo la empleada que sufre de VIH, fatiga crónica, presión arterial alta y asma.

“Debido a sus múltiples síndromes de comorbilidad, es una paciente con alto riesgo de mortalidad y morbilidad,” dijo la nota de su médico.

ABM workers, faculty and students made their way down Stanford Drive to protest for better treatment for the the university's janitors and groundskeepers on Nov. 1.

ABM workers, faculty and students made their way down Stanford Drive to protest for better treatment for the the university's janitors and groundskeepers on Nov. 1. Photo credit: Rohama Bruk

ABM, compañía de administración de instalaciones fue contratada por UM en 1987 por primera vez, y luego en 2014. Esta empresa emplea a más de 400 trabajadores, los cuales se han visto obligados a tomar decisiones difíciles tal como lo ha tenido que hacer la empleada entrevistada.

Después de que el campus comenzó a cerrar en marzo, los trabajadores de limpieza se convirtieron en parte del esfuerzo continuo de la universidad para mantener el campus limpio en medio de la propagación del coronavirus. Pero en los últimos meses, los trabajadores con problemas de salud han tenido que disipar sus temores de contraer COVID-19 o quedarse sin pago hasta nuevo aviso.

“Es terrible. Tenemos que cuidarnos a nosotros mismos,” dijo la empleada de ABM, mientras se queda en casa en un momento desesperado de necesidad financiera.

“Mi pareja tiene la misma condición que yo,” dijo. “No sé cuánto tiempo va a durar esta situación.”

Después de repetidos intentos del Miami Hurricane, ABM no respondió a las solicitudes para que dieran sus comentarios.

Mientras tanto, Chartwells, otro subcontratista de UM, despidió a más de 260 trabajadores que trabajan en los comedores de la universidad y restaurantes del campus.

Los trabajadores de Chartwells informaron que fueron despedidos a mediados de marzo y se les dijo que sus beneficios terminarían a mediados de mayo, dejándolos sin atención médica durante una pandemia. Después de las negociaciones en mayo entre el sindicato de trabajadores y Chartwells, a los trabajadores de Chartwells se les otorgó atención médica durante el verano.

Sin embargo, pasarán el verano sin pago o ninguna garantía de empleo en la universidad este otoño, informaron los trabajadores.

Michael Ross, el gerente de Chartwells para UM le dijo a The Miami Hurricane que Chartwells continúa ayudando a todos sus trabajadores y está planeando regresar este otoño.

“Hemos estado apoyando a todos nuestros asociados mediante el pago de su PTO (tiempo personal libre) no utilizado, proporcionando asistencia con el proceso de desempleo y haciendo todos los pagos para cubrir sus primas de atención médica,” dijo Ross. “A los asociados siempre se les ofrece la oportunidad de volver a trabajar en el otoño, y tenemos la intención de brindar la misma oportunidad y traer a nuestros asociados de regreso de manera segura.”

En los últimos meses, los trabajadores subcontratados de la universidad junto con su sindicato, profesores y estudiantes miembros de MESA (Miami Employee Student Alliance – Alianza Estudiantil de Empleados de Miami) han estado trabajando para presionar a UM para que asista directamente a estos trabajadores o negocien un mejor trato para ellos por parte de ABM y Chartwells.

About 20 Chartwells employees walked out of Hecht and Stanford Dining Hall on Sept. 12, 2013 after Chartwells denied wage increases. They walked to the intersection of Ponce De Leon Blvd. and Stanford Drive where they formed picket lines, chanted at passing cars and expressed their dissatisfaction.

About 20 Chartwells employees walked out of Hecht and Stanford Dining Hall on Sept. 12, 2013 after Chartwells denied wage increases. They walked to the intersection of Ponce De Leon Blvd. and Stanford Drive where they formed picket lines, chanted at passing cars and expressed their dissatisfaction. Photo credit: Nick Gangemi

Según un representante de MESA, que solicitó el anonimato por cuestiones de seguridad laboral, los empleados de Chartwells son despedidos regularmente cada verano a medida que la universidad reduce los servicios de los restaurantes y comedores.

Por lo general, a los empleados de Chartwells se les permite mantener sus beneficios laborales durante los meses de verano mientras solicitan los beneficios por desempleo o encuentran otro empleo, explicó el representante. Pero con un final prematuro del semestre de primavera y sin garantías de que los estudiantes regresarán en otoño, muchos trabajadores de Chartwells se quedaron sin trabajo hasta nuevo aviso y con ansiedad por la posibilidad de tener que soportar al menos el verano sin atención médica.

Varios de estos trabajadores se preguntaban por qué sucedía esto, especialmente durante una pandemia.

“Es algo emocional en cierto sentido. Tienes hijos, tienes nietos, tienes amigos,” dijo un trabajador de Chartwells, que pidió permanecer en el anonimato para proteger su trabajo. “Esto me toca personalmente, pues no sabes cuándo entrará dinero en tu casa.”

Otro empleado de Chartwells expresó preocupaciones de salud similares. “No tengo dinero para pagar un seguro médico. Tengo 65 años, necesito un seguro,” dijo el empleado. “Los beneficios del seguro significan mucho para mí.”

Finalmente, el Sindicato Internacional de Empleados de Servicio (SEIU), que representa tanto a los trabajadores de ABM como al personal de Chartwells, pudo asegurar una cobertura continua del seguro médico para los trabajadores de Chartwells para todo el verano.

Ana Maria Tinsly, asociada senior de comunicaciones de SEIU, le dijo a The Miami Hurricane que este acuerdo se hizo con la suposición que la universidad regresaría a sus operaciones completas en el otoño.

En un mensaje enviado a la comunidad de UM el 15 de junio, el rector Julio Frenk confirmó que la universidad tiene la intención de retomar actividades en agosto. Hasta el 26 de junio, la Florida tenía 122,960 casos confirmados de coronavirus. Si los casos continúan aumentando y el plan de la universidad cambia, Tinsly dijo que el sindicato tendría que renegociar.

Tinsly afirma que es responsabilidad de la universidad garantizar el bienestar de sus trabajadores.

“Es responsabilidad de UM asegurarse de que los trabajadores de servicio de alimentos y los trabajadores de aseo y mantenimiento que han hecho posible que la universidad funcione sin problemas estén totalmente protegidos y empleados, y vale la pena agregar que UM le cobra a los estudiantes $ 50,000 al año,” dijo Tinsley.

Durante este tiempo, los trabajadores han sido motivados a que apliquen a los beneficios de desempleo, pero varios informaron que habían tenido dificultades para obtener dinero de desempleo del gobierno bajo la Ley CARES, una ley de estímulo histórica de $ 2 billones promulgado el pasado marzo. Por lo tanto, muchos trabajadores subcontratados han tenido problemas para pagar el alquiler y otras facturas, dijeron los trabajadores.

Los trabajadores y los miembros de la comunidad de UM instan a la universidad a apoyar a los trabajadores subcontratados durante la pandemia

En una carta enviada el 24 de marzo al rector Frenk, el vicerector Jeffrey Duerk, Laura Kohn Wood, decana de la Facultad de Educación y Guillermo Prado, decano de la Escuela de Posgrados, los miembros de MESA pidieron a la universidad que exija a ABM y Chartwells un mejor contrato para trabajadores de servicio de alimentos y los trabajadores de aseo y mantenimiento

Ninguno de los administradores que recibieron la carta respondió a las solicitudes de Miami Hurricane para que dieran sus comentarios a este artículo.

“Apoyamos a nuestros trabajadores porque son parte de nuestra comunidad, son nosotros,” dijo un representante de MESA. “Eso es lo que queremos que vea el presidente Frenk.”

El grupo dijo que recibió una respuesta inmediata y de apoyo por parte de la decana Laura Kohn-Wood, pero la comunicación con ella terminó allí.

La administración responde a las preocupaciones de los trabajadores

El 1 de abril, Jacqueline Travisano, vicepresidenta ejecutiva de negocios y directora de operaciones de UM, envió una respuesta en nombre de Frenk agradeciendo a MESA y al sindicato por su preocupación y asegurándoles que los empleados de Chartwells y ABM son valorados y están siendo apoyados activamente por estas empresas.

“En este momento de crisis, estamos agradecidos con todas las mujeres y hombres que continúan brindando servicios esenciales para mantener nuestro campus e instalaciones seguros y saludables, asimismo a quienes continúan trabajando en los comedores sirviendo a los estudiantes restantes en el campus, así como a nuestros empleados,” dijo Travisano.

Ella afirmó que ABM no ha reducido su personal y que están trabajando con los empleados caso por caso para proporcionar asistencia y cobertura. Mientras Chartwells se vio más afectado, Travisano escribió que la compañía trató de prepararse para esto con anticipación.

Travisano escribió que algunos de los trabajadores despedidos de Chartwells pudieron cubrir puestos vacantes en Morrison, compañía hermana de ABM, que presta servicios a las cafeterías del campus médico de UM.

Sin embargo, un trabajador informó que esta oportunidad nunca se materializó para él. Otros trabajadores temían trabajar en el hospital durante la pandemia, dijo el representante de MESA.

La respuesta de Travisano, junto con una traducción al español, fue compartida con varios de los trabajadores quienes se sintieron muy decepcionados.

“Había esperanza de que una carta de este tipo llevara a un apoyo tangible de parte de UM o a abriera un canal de comunicación,” dijo el portavoz de MESA. “La respuesta de Travisano dio a entender que la administración estaba cerrando rápidamente la conversación.”

Una petición para que UM apoye a sus trabajadores se extiende por la comunidad universitaria

Poco después, el 3 de abril se lanzó una petición en coworker.org titulada “Universidad de Miami, pague y proteja a TODOS los empleados.” La petición, que ha reunido más de 1,500 firmas hasta el momento, establece que la cultura de pertenencia de la universidad debería incluir a todos miembros de la comunidad e insta a la universidad a garantizar una licencia remunerada para los trabajadores, entre otras demandas.

Escrita en inglés y español, la petición dice lo siguiente: “Solicitamos que, si se cierra completamente los campus, la Universidad de Miami se asegure de que no perdamos nuestros cheques si se nos manda a la casa durante esta crisis y se nos provea suficiente tiempo pagado hasta que podamos regresar a trabajar.”

Workers gathered along a fence facing US1 to protest being "pushed to the limit" by ABM on Nov. 1.

Workers gathered along a fence facing US1 to protest being "pushed to the limit" by ABM on Nov. 1. Photo credit: Rohama Bruk

El sindicato también escaneó y envió una versión de la petición firmada a mano por 321 trabajadores subcontratados, directamente a Frenk, quien, según nos informan, trabajaba desde su casa en ese momento.

Los trabajadores aún no han recibido una respuesta directa de Frenk.

Los trabajadores reciben una victoria parcial en su lucha por un mejor trato durante la pandemia, pero continúan buscando ayuda de la universidad

El 10 de abril, ABM le otorgó a los trabajadores que no se sentían cómodos o son médicamente incapaces de trabajar, la opción de quedarse en casa y continuar con sus beneficios de salud. Sin embargo, antes de que los trabajadores pudieran tomar esta licencia no remunerada, primero debían usar todos sus días de enfermedad y vacaciones, explicó un representante de MESA.

Algunos trabajadores desconfían de que ABM cumpla su compromiso de asegurar los puestos de quienes eligen quedarse en casa.

“No confío en ellos. No tomaría esa opción por nada. De ninguna manera. No arriesgaría ni un centavo. Temo que nos dirán que ‘Ya no te necesitamos’ cuando volvamos,” dijo un empleado de ABM.

Los trabajadores de servicio de alimentos y los trabajadores de aseo y mantenimiento formarán parte fundamental en el plan de retorno de UM

A finales de abril, Frenk describió por primera vez su plan para un retorno seguro este otoño, el cual consiste en cuatro pilares. Posteriormente modificado, el segundo pilar de este plan ahora incluye una intensa limpieza y desinfección de la universidad. En un ejemplo de cómo podría ser esto, Patricia Whitely, vicepresidenta de asuntos estudiantiles, dijo durante un Instagram Live el 24 de junio, que los baños residenciales se limpiarían hasta tres veces al día durante el otoño.

La universidad no respondió a las repetidas preguntas del Miami Hurricane sobre si contrataría o no más trabajadores de limpieza para llevar a cabo este plan.

Una declaración de la universidad confirmó que el plan actual es reabrir completamente los comedores y restaurantes mientras se aseguran las protecciones adecuadas para los trabajadores: “La salud y la seguridad de todos los trabajadores, incluidos aquellos que son empleados por Chartwells y ABM, es de suma importancia a medida que la universidad avanza con los planes de reapertura.”

La universidad confirmó que proporcionará a los trabajadores equipos de protección personal y que está trabajando con Chartwells y ABM para proporcionar un entorno de trabajo seguro siguiendo los protocolos del CDC.

Cuando el campus comenzó a cerrar durante la pandemia, los trabajadores de ABM dijeron que no se les proporcionó equipo de protección adecuado. Un miembro de MESA dijo que a los trabajadores inicialmente se les daba un tapabocas desechable por semana, pero ahora tienen un tapabocas de tela y un protector facial de plástico reutilizables.

Durante la reunión del senado de los profesores de la Universidad de Miami, el 22 de abril, se aprobó y se envió una resolución que pedía a Frenk que UM garantice que a los trabajadores subcontratados se les proporcione un nuevo tapabocas todos los días en su sitio de trabajo y se extiendan a los trabajadores todas las medidas de seguridad que la universidad está planeando para el otoño, como distanciamiento, pruebas, rastreo de personas contagiadas y vacunas gratuitas contra el flu.

Los trabajadores continúan luchando por licencias remuneradas

El representante de MESA dijo que creen que la universidad tiene los fondos suficientes para proteger a todos sus trabajadores durante este tiempo si se les da prioridad.

Tinsley, en nombre del sindicato de trabajadores, afirmó además que la universidad tiene el dinero para proteger los empleos de sus trabajadores subcontratados. “La universidad es una de las instituciones financieramente más estables del sur de la Florida,” dijo. “No debería hablarse de despidos en absoluto.”

Otras universidades, como Harvard y Stanford , acordaron continuar proporcionando pagos y beneficios a los trabajadores subcontratados al menos hasta el final de la primavera.

A través de la Ley CARES UM recibió $8 millones. Esta ley asignó $30.75 billones para un “Fondo de Estabilización de la Educación” para colegios y universidades.

En un correo electrónico enviado a los profesores y personal administrativo de UM en abril, el presidente Frenk compartió que la universidad está preparada para “perder cientos de millones de dólares durante el próximo año,” lo que ha llevado a la universidad a expandir recortes presupuestarios y despedir algunos empleados en varios departamentos.

En un mensaje compartido a The Miami Hurricane, otro trabajador anónimo de ABM dijo que los trabajadores deberán lidiar con su situación actual. “Así es la vida, pero tenemos que ser realistas. El riesgo de contagio aumenta cada día y es nuestra decisión elegir entre quedarnos en casa sin salarios o seguir trabajando. Todos tendrán que decidir entre la salud y el dinero,” dijo.

Varios empleados de ABM compartieron que están decepcionados de que la universidad no los haya apoyado más. “Pensé que iban a considerarlo como una emergencia,” dijo otro empleado anónimo de ABM. “Desafortunadamente, no lo consideraron de esa manera, y creo que tal vez porque somos trabajadores subcontratados de UM y no empleados directos de la misma.”

El representante de MESA explicó que los trabajadores subcontratados son parte de la comunidad Cane y deben ser tratados en consecuencia.

“Me pregunto si la única forma de ser considerado un Cane es tener una relación financiera directa con la universidad,” desafió el representante de MESA. “No solo las pandemias matan a las personas, la forma en que las instituciones funcionan también matan a las personas.”

Noor Khaled contribuyó al reportaje de esta historia.

Foto destacada de Jared Lennon, editor de fotos.

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July 3, 2020

Reporters

Anna Timmons


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